10 febrero 2006

De dragos y dragones.
El drago (Dracaena draco L.) símbolo vegetal de la isla de Tenerife, es una de las plantas más singulares del archipiélago canario, por su porte y por su longevidad.
Viajeros y naturalistas que recalaron en las islas en siglos pasados, dejaron constancia en textos y grabados de su admiración por esta planta, cuya resina, conocida como "sangre de drago", era ya utilizada por los aborígenes antes de la conquista de las islas en la conservación de pieles y con fines medicinales. Esta práctica se extendió al continente europeo, lo que dio lugar incluso a un comercio de dicha resina.
De aquellos dragos que poblaron las islas, quedan algunos testigos centenarios. Algunos famosos, como el drago "milenario" de Icod de los Vinos, para el cual sin embargo, los especialistas estiman una edad de "tan sólo" unos cuatrocientos cincuenta años. Otros, menos conocidos, pero no menos espectaculares en su porte.

En la isla de La Palma, en el pueblo de Garafía, sorprenden varios ejemplares de dragos muy ramificados desde su base http://www.floradecanarias.com/dracaena_draco.html Según Javier Estévez Domínguez, en su libro "Gigantes de las Hespérides", esta ramificación es el resultado de la intervención humana, al actuar sobre las yemas apicales aplicando un corte para lograr una mayor ramificación y por ende una mayor cantidad de follaje para alimentar al ganado.
En la actualidad, los dragos que perviven en la naturaleza suelen hacerlo en riscos y lugares inaccesibles, muchos en espacios naturales protegidos y a salvo de la ocupación desmesurada del territorio de las islas que se ha producido en las últimas décadas. Además, son profusamente utilizados en ajardinamientos públicos y privados, por lo que su futuro parece estar garantizado.

Sin embargo, tenemos una deuda con esos "venerables ancianos" que viven fuera de esas zonas protegidas: la de su conservación y preservación para las futuras generaciones. Ellos estaban aquí mucho antes que nosotros. Han soportado vientos, sequías, plagas... No se merecen el abandono y el olvido al que se han visto sometidos durante años y que los dejemos a merced de los nuevos "dragones" que arrasan todo lo que se oponga al desarrollismo incontrolado, que por desgracia siempre termina beneficiando sólo a unos pocos.

¡Cuidemos nuestro patrimonio natural! Es nuestra obligación...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La protection de la naturaleza es una reciente idea y moderna, una reciente toma de conciencia, solamente por países ricos. El hombre del siglo XXI, lleva una gran responsabilidad para el futuro de su planeta.
El Dracaena draco es el emblema de las Islas Canarias, al igual que Phoenix canariensis.
La recente descubrimiento de Dracaena draco subsp ajgal, podria seguramente alegrar ustedes. Son sus vecinos de África que descubrieron dracos en barrancos difíciles de acceso.
Consideran que estas dignas reliquias pueden venir de la Islas Canarias?
Como explicar esta proximidad ?
El Marroquí utilizan la sangre del drago para hacer inscripciones sobre las piedras y hoy aún los troncos vaciados para fabricar colmenas de abejas.
Este descubrimiento podría ayudar a la conservación de una especie en peligro : España y Marruecos podrían ayudarse mutuamente, con la ayuda de Europa, para salvar el patrimonio mundial...
¿Es una utopía?
(Disculpe mis faltas: no sé escribir su lengua espléndida, puedo pero leerla, tomando mi tiempo...)
Bernadette BAUD

Manolo dijo...

Una parte de la flora endémica de Canarias está relacionada con la flora del África Tropical del Terciario, flora que se extendió por el norte de África durante este periodo. La aparición de la primera isla del archipiélago sobre el nivel del mar (Lanzarote) se estima en unos 20 millones de años, momento en el que se inició la colonización vegetal y animal de las islas recién formadas. En este proceso de colonización, cabe incluir la llegada del drago desde el vecino continente africano. Por tanto el origen del drago habría que situarlo en África y no en las islas. Las relación entre los dragos canarios y otras especies del género Dracaena, con un porte similar, se recogen en un magnífico artículo publicado en la edición española de la revista de National Geographic, en mayo de 2003.

Estoy completamente de acuerdo en que una buena causa para unir a los pueblos es dedicar más atención a lo que nos une y no a lo que nos separa.