01 abril 2006


Relaciones.

Hace unos días comenzó la primavera. En nuestros campos y jardines, millones de insectos visitan las flores que despliegan todo su colorido después de un invierno lluvioso.

Al ver a una abeja alimentándose en una flor, podríamos pensar que se trata de una relación desigual, en la que el insecto se aprovecha de los recursos alimenticios que la planta ha elaborado a través del proceso fotosintético. Sin embargo, la realidad es que estamos ante una de las relaciones más frecuentes en los ecosistemas: el mutualismo.


Sonchus congestus Willd.


Si bien los insectos se nutren a partir de recursos propios de la planta, no es menos cierto que su visita a otras flores garantiza el transporte del polen de unas plantas a otras, favoreciendo así la fecundación cruzada y el intercambio genético, más favorables para la especie vegetal. Por tanto planta y animal se benefician mutuamente en este tipo de interacción.

No todas las relaciones se dan entre plantas y animales. También las plantas se relacionan entre sí, compitiendo en muchas ocasiones por los mismos recursos. Incluso algunas son plantas parásitas, que se desarrollan a expensas de las sustancias sintetizadas por otras plantas a través de la fotosíntesis. Es el caso de las plantas del género Orobanche, las cuales carecen de clorofila y parasitan las raíces de numerosas plantas.

Orobanche ramosa L.

El mantenimiento de estas relaciones garantiza el frágil equilibrio de las redes tróficas que se dan en los ecosistemas, equilibrio que puede romperse cuando especies foráneas se introducen en los ecosistemas. En algunos casos dicha introducción puede producirse sin intervención humana, como ocurre con determinadas plagas que afectan periódicamente a nuestras islas.

En otras ocasiones, somos nosotros quienes accidentalmente o de forma intencionada generamos desequilibrios en los ecosistemas, alterando las relaciones que de forma natural se han consolidado entre las especies. Sirva como ejemplo la introducción reciente en Canarias de especies del género Pennisetum o de Eschscholzia californica, que se han extendido por amplias zonas de las islas.

Las islas Canarias cuentan con una rica flora endémica, que se ve fuertemente amenazada por estas especies invasoras. Es pues responsabilidad de las administraciones competentes y de cada uno de nosotros, controlar el tráfico e introducción de especies ajenas a la flora del archipiélago, que podrían poner en peligro la supervivencia de especies únicas en el mundo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por todo el trabajo sobre la flora de canarias que has realizado Manolo.
Soy un arquitecto de Madrid y tenemos un proyecto de vivendas en Fuerteventura. Te agradecería que me comentaras bajo tu opinión que tipo de especie autóctona sería la más indicada para una cubierta ecológica(sin riego)y si es posible en que vivero de la provincia se pueden encontrar. Gracias y un saludos,
Juan Antonio García

Anónimo dijo...

Gracias por la preciosa información -nada fácil de encontrar sobre "Orobanche ramosa" . En las laderas del barranco de Guayadeque quedé sorprendida por el esfuerzo que hace al crecer hasta en la tierra más dura y el medio de las veredas.
Silvia

Manolo dijo...

Hola Juan Antonio.
¿Podría enviarme un correo con las características de la cubierta que desea instalar? Intentaría darle alguna idea, aunque la jardinería no es mi especialidad.
Saludos.
Manolo

Pedro dijo...

buenas fotos continuacion de uno bueno trabajo sobre la flora de la flora de canarias te adicionarei en mi blog http://canariosdaluz.blogspot.com

Pedro Boavida
Portugal