17 diciembre 2006


Sobre la presencia del "rabo de gato" ( Pennisetum setaceum (Forssk.) Chiov. ssp. orientale (Rich.) Maire) en la isla de Lanzarote

El "rabo de gato", (Pennisetum setaceum ssp. orientale), constituye una de las principales amenazas para la flora nativa de las islas Canarias.
Se trata de una especie que tiene su origen en el este de África, cuya introducción y extensión en varias de las islas del archipiélago está afectando de manera muy negativa a ecosistemas y a especies insulares. Así, en una reciente visita a la isla de Gran Canaria, he podido comprobar su imparable extensión en los riscos del norte de la isla, entre Agaete y San Nicolás, extendiéndose desde zonas costeras hasta las estribaciones del pinar de Tamadaba.

Las autoridades regionales y los Cabildos de varias islas, han decidido poner freno a su expansión, poniendo en marcha campañas de erradicación. Por lo que respecta a la isla de Lanzarote, la especie no se encuentra muy extendida hasta el momento. He observado la mayor población en el caserío de Güime. Se trata de varias plantas que probablemente proceden de algún ejemplar usado en jardinería y que se localizan en su mayor parte en los márgenes de la carretera que sube desde Playa Honda a Güime. Sin embargo, también he constatado la presencia de ejemplares aislados en los márgenes de otras carreteras insulares, como en las cercanías de Tías o de Montaña Blanca.

http://www.floradecanarias.com/pennisetum_setaceum.html

Es tiempo por tanto de que las autoridades insulares intenten frenar el avance en la isla de esta especie tan dañina, que podría introducirse a partir de su foco principal, en un plazo de tiempo relativamente corto, en espacios naturales tan singulares como La Geria o el mismo Parque Nacional de Timanfaya, que ya sufre la invasión de otras especies como por ejemplo la "calcosa o vinagrera" (Rumex lunaria L.)

(Se puede consultar más información sobre la problemática que plantea esta planta en la siguiente dirección:

http://www.gobiernodecanarias.org/cmayot/medioambiente/revista/1998/8/6/